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viernes, 20 de junio de 2008

Ya nada es lo que era...

Aaaaaaaaaaayyyyyyyyyyy!!!
Cuánta pena me da darme cuenta que todo se pierde en el tiempo. Obviamente no peleo inutilmente contra la idea de que todo pasa y no hay nada eterno, pero esto ya es el colmo. Hay cosas que no tienen porqué ser parte de esa máxima común y dejarse llevar por el tiempo, y hacerlo no es más que dejarse llevar por la incompetente idea de superponer cantidad por calidad.
Primero fueron los chicles Grosso, y después las galletas Morochas. Estos dos productos eran perfectos en su época de principio o mediados de los 90's y ahora, hace unos 6 años aproximadamente los vuelvo a probar y me doy cuenta que si bien son los mismos productos, hay un cambio: El sabor ya no es el mismo y no lo sé explicar bien pero no soy la única que cuando ahora los come pone cara de espera y después dice: "Antes, cuando yo era chic@, eran más ricos". Lo mismo con los chicles Grosso, que antes eran los chicles más suaves que podían existir, aunque estuvieran por más de 7 horas dentro de tu boca jamás se endurecían y siempre se podían hacer los más grandes globos con la mitad del chicle. Ahora conservan su olor, su sabor pero su ¿¿calidad??... NOOOOOOOOOOOOOOO!!!! A los 3 minutos de haberlos metido a tu boca ya se endurecen y no rinden más, igual que los dos en uno, igual de duros y sin posibilidad de hacer globos y los miti-miti, que uno los mastica y da la imprsión de estar masticando todo el rato un papel metálico con chicle.
Ahora, al no ser parte de mi dieta diaria o cotidiana, no me molestan en lo absoluto pero el gran dolor de mi vida y el reencuentro con esta rabia nostágica de la calidad se apodera ahora del último placer que me iba quedando en esta vida de mierda. Lo que antes me hacía feliz, ahora es causa de llanto: La pérdida de calidad en los helados del BRAVISSIMO. No sólo cambió el sabor en la mayoría de los helados, especialmente el de TRES LECHES (antiguamente favorito mío) si nó que también aumentó su precio: Antes un helado de 2 sabores costaba 1.190 pesos y ahora cuesta 1.280. La copa simple costaba 2.100 y ahora cuesta 2.250. Es comprensible que acorde van las cosas en la sociedad (todo sube de precio) suban también los helados, pero que acompañando la nueva alza se agregue una MENOR CALIDAD en sus helados... NOOO, paren el web...
No se puede vivir así. Yo era una golosa rellena que sólo era feliz comiendo helado Tres Leches y ahora, me compré ese sabor y tuve que comprar un helado de nuevo para saborearlo bien porque no podía creer que después de todo lo que comí, jamás sintiera el sabor que me había enamorado de esa geltería y de ese sabor estrella.

Yo ahora, después de unos minutos en shock, quiero terminar este escrito y no puedo. No tengo más palabras para referirme al tema. Ahora prefiero desconectarme y empezar a encontrar un sabor favorito y dejar en el tacho de los recuerdos al gran "TRES LECHES".

Mariela N. Escobar C., pasada a llevar profundamente por estos mequetrefes que abaratan costos.

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